Misántropo, mefistofílico
¡llora!
del llanto también se construye felicidad
exprime tus ojos hasta saciarte de sangre
bébela hasta consumir tu sed ansiosa inevitable
¡grita!
deja que tus adentros queden sordos
–yo no aguantaría tu voz
porque mi neurosis te arrojaría por un precipicio-
pero si junto a mí callas
bebería de tu sangre y de tu mano
de donde brote el dolor
y lo calmaría con un beso.
